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156 millones de brasileños decidirán mañana su destino

Más de 156 millones de electores brasileños decidirán mañana el destino político de la República Federativa de Brasil en segunda vuelta.

Se trata de dos polémicos y antagónicos proyectos políticos que representan, por un lado, la expectativa de inclusión social de las clases populares liderado por el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien se mantiene en las encuestas con 49% de la intención de votos, frente al del presidente Jair Bolsonaro (44%), quien aspira gobernar, por otro lado, al país un nuevo período de 4 años, que representa el continuismo de la élite brasileña.

Ambos proyectos buscan resolver las demandas del pueblo brasileño que se debate entre el desempleo que pisa casi un 9%, la pobreza cerca de 25% en las urbes brasileras, lo que representa cerca de 20 millones de habitantes que viven en las grandes ciudades, según datos de Agencia Brasil.

Otra de las demandas está relacionada con la salud pública donde la cuestionada gestión bolsonarista le costó al país millares de muertes debido a una respuesta tardía y tropezada a la crisis sanitaria durante la pandemia del covid-19.

Lula promete acabar con la pobreza. El candidato a la presidencia por el Partido de los Trabajadores (PT), Lula da Silva, prometió ayer que, de ganar las elecciones de mañana, rescatará del hambre a más de 33 millones de personas y de la pobreza a más de 100 millones de brasileños, refirió a través de una carta difundida en el portal web El Brasil del mañana.

El candidato alerta que lo de mañana no será un referendo cualquiera y “lo que está en juego es la elección entre dos proyectos completamente diferentes” para Brasil.
Menciona que el de Bolsonaro “es el país del odio, de la mentira, de la intolerancia, del desempleo, de los salarios bajos, del hambre, de las armas y de las muertes, de la insensibilidad, del machismo, del racismo, de la homofobia, de la destrucción de la Amazonia y del medio ambiente”.

Otro, agrega, “es el país de la esperanza, del respeto, del empleo, de los salarios decentes, de la jubilación digna, de los derechos y oportunidades para todas y todos, de la vida, de la salud, de la educación”.

El ex sindicalista y ex presidente (2003-2010) insiste en que el país no puede estar más en manos de quien admira la dictadura militar de 1964 a 1985 e idolatra a monstruosos torturadores.

Continuismo

Jair Bolsonaro vuelve a disputar el Ejecutivo. Su gestión gubernamental ha estado marcada por retrocesos en programas sociales, homofobia, invisibilización de los derechos indígenas, hambre, deforestación y la necropolítica en relación al manejo de la pandemia de la covid-19. Bolsonaro no solo ha ejercido violencia simbólica hacia las mujeres, emitido mensajes de odio hacia las personas homosexuales y a los que defienden el programa político de izquierda, sino que ha alabado la dictadura en Brasil de los años 1964-1985. Los dos primeros días de 2019 trajeron cambios en la estructura de gobierno, donde Bolsonaro suprimió ministerios y transformó secretarías. De 22 carteras ministeriales, el nuevo dignatario dejó 16, entre ellos quedó eliminado el Ministerio de Cultura, y el Ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos fue comandado por la pastora evangélica Damares Alves sobre una postura conservadora que niega los derechos de las mujeres.

Agencias Internacionales

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