Jóvenes colombianos no encuentran respuestas a sus demandas en las elecciones

Miles de personas, estudiantes universitarios en su mayoría, salieron el año pasado a protestar contra la desigualdad económica en el país. Ahora, transforman su descontento en votos.

Hace un año las calles de Colombia eran ríos de protestas con los jóvenes como protagonistas. El domingo podrían inclinar la balanza del balotaje presidencial si rompen con su histórico abstencionismo y transforman su descontento en votos.

Empobrecida por la pandemia, la clase media explotó el 28 de abril de 2021 cuando el presidente Iván Duque quiso elevar impuestos.

Aunque la iniciativa fue archivada, la represión policial encendió un movimiento juvenil que destapó un malestar todavía más profundo. Al menos 44 civiles y dos uniformados murieron en medio de las movilizaciones que clamaban más oportunidades en uno de los países más desiguales del continente.

Protestas en 2019, 2020 y 2021: paradójicamente, el presidente más joven en la historia moderna —42 años al momento de su posesión— encaró el descontento de las nuevas generaciones.

A pocos días de la elección presidencial, expertos se preguntan si esos mismos jóvenes pasarán de la indignación al voto.

“El estallido social no está resuelto (…) se apaciguó porque entramos en la parte dura de la campaña y se supone que las democracias dirimen esas fracturas a través de los procesos electorales”, aseguró a la AFP el experto Danny Ramírez, de la Universidad del Rosario.

Los colombianos elegirán al sucesor de Duque entre el izquierdista Gustavo Petro y el millonario Rodolfo Hernández el 19 de junio, en un balotaje que las encuestas anticipan muy reñido.

En la recta final, los candidatos están a la caza de abstencionistas (45%) e indecisos (entre el 2% y el 5%), muchos de ellos entre 18-28 años que corresponde a casi nueve millones de jóvenes habilitados para votar.

Las nuevas generaciones, que nacieron en las ciudades lejos del conflicto armado que apaciguó por décadas la protesta social, alientan causas feministas, ambientalistas o étnicas, según Ramírez, y aunque usualmente “dinamizan” las campañas rara vez van a las urnas.

“Nos culpan por no votar, pero muchos de los jóvenes hemos dado la batalla dura en esta campaña, en las calles, para que este gobierno cambie”, aseguró Stefanny Ramírez (22 años), voluntaria de la coalición izquierdista Pacto Histórico que este año votó por primera vez.

Desconfianza en las instituciones

Con la confianza rota en las instituciones, inconformes con el sistema educativo y desempleados (20%), 52% de los jóvenes no se siente representado por ninguno de los presidenciables, según la encuestadora Cifras y Conceptos.

Más de 2,200 personas entre 18 y 32 años interrogadas en abril desconfían del Ejecutivo (81%), los partidos (80%) y el Congreso (78%).

David Yepes, de la Fundación Ideas para la Paz, que dirige una investigación sobre las manifestaciones, enumera las preocupaciones de la juventud en Colombia: empleo, educación, salud y la violencia que los tiene como víctimas y verdugos.

“Hay una cantidad de promesas incumplidas que abrieron la distancia entre los jóvenes y las instituciones del Estado”, según Yepes.

Y aunque según las encuestas ellos se sienten más indentificados con el programa de Petro (62), su apatía electoral podría pasarle factura.

Conocido como ‘el viejito del TikTok’, Hernández se acercó a la juventud con su desparpajo.

Él “no se comporta como el político tradicional y esa forma tan disruptiva de ser (…) esa jerga que usa hace que tenga una conexión fácil con el joven”, explicó Fabián Mayorga (22), coordinador de juventudes de Hernández.

De acuerdo con Cifras y Conceptos, cerca de la mitad de los jóvenes no votó en la primera vuelta presidencial del 29 de mayo.

Evitar un nuevo estallido social

Con diversos intereses o preocupaciones, muchos jóvenes nacieron para la política con las protestas. “El gobierno (de Duque) ha sido desastroso”, señala Mayorga, una evaluación que comparten los seguidores del candidato izquierdista.

“Petro tiene una base muy grande desde hace lustros en estudiantes de universidades públicas, defensores de derechos humanos, líderes barriales (…) mientras Hernández congrega más jóvenes emprendedores que conectan con su visión empresarial”, explica Ramírez.

En su trayectoria como alcalde de Bogotá (2012-2015), congresista y tres veces candidato presidencial, Petro ha construido vínculos con los jóvenes a través de su defensa de los derechos humanos, el medio ambiente y la educación gratuita. Apoyó sin reservas las marchas y criticó la respuesta de la fuerza pública y el gobierno.

Algunas de las iniciativas de Petro, como suspender nuevos contratos de exploración de petróleo, reformar el sistema pensional, acabar con exenciones tributarias y elevar los impuestos a los más ricos preocupa a los mercados y a empresarios, pero responde a algunas de las demandas de las protestas de 2021.

En esta campaña ha sumado un discurso feminista de la mano de su fórmula vicepresidencial, la líder afro Francia Márquez.

El candidato de izquierda, quien como congresista ganó protagonismo al revelar vínculos de políticos y militares con los escuadrones paramilitares de derecha, se comprometió en la actual campaña a no expropiar a nadie y a cumplir su periodo de cuatro años si es elegido.

Petro reconoció que para la segunda vuelta su campaña se ha enfocado en “disminuir miedos” y en presentar otra cara para reducir la imagen de caudillo y soberbio con la que es percibido por un sector de la población y de los electores, en parte por sus manifestaciones en plaza pública con fuertes medidas de seguridad que incluyeron escudos blindados y chaleco antibalas.

Su rival, que también apoyó los reclamos de los jóvenes, asegura que bajo su eventual gobierno conjurará el malestar social atendiendo a tiempo sus preocupaciones. Apartado de los debates presidenciales y apariciones públicas, Hernández es más imprevisible.

“No tenemos certeza de cómo enfrentaría un estallido social. Lo que sí sabemos es que tiene un estilo confrontacional que no permite, según hemos visto, el diálogo o el debate de ideas (…) un talante muy propenso a no ser tolerante a la discusión”, observa el analista de la Universidad del Rosario.

Más de 40 manifestantes de las protestas de 2021 fueron capturados el miércoles por presuntos delitos como homicidio y concierto para delinquir.

Petro dijo la semana pasada que si gana las elecciones del próximo domingo invitará a sus detractores a dialogar para construir acuerdos y evitar un estallido social.

“Quisiera invitarlos (a mis rivales políticos) a que inmediatamente me posesione, a dialogar, a establecer un canal de concertaciones para las reformas democráticas que Colombia necesita para que no estalle”, dijo Petro en una entrevista con Reuters en la sala de su apartamento en el norte de Bogotá.

“Si no hay esas reformas, si no hay un pacto histórico, incluso invitando a la contraparte política, pues el país termina estallando y yo quiero evitar ese camino”, afirmó al explicar que los acuerdos deben combatir la pobreza que afecta a casi la mitad de la población. “El hambre no da espera”.

Fuente: AFP y Reuters

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