Por Redacción, Según los expresidentes del Congreso Rolando Laclé y Francisco Antonio Pacheco ven tres desventajas en el hecho que la Asamblea Legislativa que hoy inicia funciones sea inexperta en la labor legislativa: El primero de ellos es el periodo de aprendizaje de los procesos, que puede tardar meses, las equivocaciones en la priorización de temas y la incapacidad de alcanzar acuerdos.
La conformación de un nuevo Congreso con una alta proporción de legisladores sin trayectoria política relevante abre una etapa de incertidumbre que, si bien puede traducirse en renovación y nuevas ideas, también plantea riesgos concretos para el funcionamiento institucional. La falta de experiencia no es, por sí misma, un defecto irreversible, pero sí puede convertirse en un factor determinante en al menos tres problemas clave: ineficiencia legislativa, vulnerabilidad ante intereses externos y dificultades para alcanzar acuerdos.
El primer desafío es la ineficiencia en la producción legislativa. Elaborar, debatir y aprobar leyes requiere no solo conocimiento técnico, sino también manejo de procedimientos parlamentarios, tiempos políticos y negociación estratégica. Legisladores novatos pueden enfrentar una curva de aprendizaje pronunciada, lo que retrasa iniciativas urgentes o deriva en proyectos mal estructurados. Esto no solo afecta la calidad de las normas, sino que puede generar frustración ciudadana ante un Congreso percibido como lento o improductivo.
En segundo lugar, surge la vulnerabilidad frente a grupos de presión. La falta de experiencia política puede traducirse en menor capacidad para identificar intereses particulares disfrazados de propuestas técnicas. Sin redes sólidas ni criterios consolidados, algunos legisladores podrían depender en exceso de asesores externos o cabilderos, lo que incrementa el riesgo de captura de decisiones públicas. Este escenario pone en tensión la transparencia y la independencia que se espera de la función legislativa.
El tercer problema es la dificultad para construir consensos. La política parlamentaria exige negociación constante, lectura del contexto y habilidades para ceder sin perder objetivos estratégicos. Sin experiencia previa, es más probable que surjan bloqueos, polarización o falta de coordinación entre bancadas. Esto puede traducirse en parálisis legislativa o en acuerdos frágiles que no logran sostenerse en el tiempo.
No obstante, el panorama no es completamente negativo. La llegada de nuevos perfiles también puede dinamizar el debate público y romper inercias tradicionales. Para que esto ocurra, será clave el fortalecimiento de los equipos técnicos, la capacitación acelerada de los legisladores y la disposición de actores experimentados a acompañar el proceso sin imponer agendas.
El reto del nuevo Congreso no es menor: transformar la inexperiencia en aprendizaje rápido y efectivo. De lo contrario, los costos institucionales podrían sentirse más pronto que tarde.
Fuente. Redacción con información de la Asamblea Legislativa

