El próximo acto de Traspaso de Poderes en Costa Rica, programado para mayo de 2026, tendrá un costo máximo estimado de ¢100 millones, monto que se mantiene dentro de los rangos utilizados en las dos ceremonias anteriores, realizadas en 2018 y 2022.
Así lo confirmaron fuentes de Casa Presidencial y del Ministerio de la Presidencia, quienes indicaron que el presupuesto destinado para este evento protocolario se ha mantenido prácticamente invariable durante la última década, con el objetivo de garantizar una ceremonia austera pero acorde con la importancia democrática que representa.
El Traspaso de Poderes es uno de los actos republicanos más relevantes del país, pues simboliza la continuidad institucional y la alternancia en el mando presidencial. En él participan delegaciones internacionales, representantes de los Supremos Poderes, cuerpo diplomático, autoridades religiosas, invitados especiales y ciudadanía.
De acuerdo con los organizadores, el monto de hasta ¢100 millones se destina a diferentes rubros, entre ellos logística, seguridad, montaje de tarimas, sonido, transmisión televisiva, protocolo, transporte, alimentación para delegaciones oficiales y acondicionamiento de espacios públicos.
Aunque algunos sectores han cuestionado el gasto que implica la actividad, el Gobierno ha defendido que se trata de una inversión necesaria para garantizar un evento ordenado, seguro y a la altura de los estándares internacionales.
“Este es un acto que trasciende gobiernos y partidos políticos. Es la imagen de Costa Rica ante el mundo y debe realizarse con la solemnidad que corresponde, pero siempre bajo criterios de racionalidad y transparencia”, señaló un vocero del Ejecutivo.
En 2018, el cambio de mando entre Luis Guillermo Solís y Carlos Alvarado tuvo un costo cercano a los ¢95 millones, mientras que en 2022 la ceremonia en la que asumió Rodrigo Chaves Rondón rondó los ¢98 millones. En ambos casos, los montos finales se mantuvieron dentro de los presupuestos aprobados.
Para el evento de 2026, se espera la presencia de varios jefes de Estado y representantes de organismos internacionales, lo que obliga a reforzar aspectos de protocolo y seguridad. Sin embargo, las autoridades han asegurado que no se contempla ningún gasto extraordinario ni lujos innecesarios.
La organización del Traspaso de Poderes está a cargo de una comisión interinstitucional que incluye a Casa Presidencial, Cancillería, Ministerio de Seguridad Pública, Ministerio de Cultura y el Tribunal Supremo de Elecciones, entre otras entidades.
El futuro gobierno que resulte electo en las elecciones nacionales será el encargado de definir los detalles finales de la ceremonia, como sede, invitados y programa oficial, siempre dentro del techo presupuestario ya establecido.
Con este anuncio, el país se prepara para vivir, una vez más, una de sus tradiciones democráticas más emblemáticas, en un contexto de contención del gasto público pero también de respeto por los rituales republicanos que han caracterizado a Costa Rica a lo largo de su historia.
Fuente. Redacción información Prensa RR EE
