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¿Qué significa fundar una Tercera República? Abogados difieren sobre idea de Laura Fernández que ya Chaves había externado

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¿Qué significa fundar una Tercera República? Abogados difieren sobre idea de Laura Fernández que ya Chaves había externado

La propuesta de “fundar una Tercera República”, planteada por la presidenta electa Laura Fernández durante su discurso tras los resultados electorales, abrió un nuevo debate político y jurídico en Costa Rica. La frase, que también había sido utilizada anteriormente por el mandatario saliente Rodrigo Chaves, genera interrogantes sobre su verdadero alcance: ¿se trata de un cambio simbólico, de una reforma profunda del Estado o de un eventual proceso constituyente?

Aunque el concepto suena ambicioso y transformador, expertos en derecho constitucional consultados coinciden en que no existe una definición clara ni un procedimiento legal establecido para “crear” una nueva república dentro del actual ordenamiento jurídico costarricense.

Un concepto más político que jurídico

Para algunos abogados constitucionalistas, la idea de una Tercera República es más un planteamiento político que una figura con sustento legal concreto.

El exmagistrado constitucional y académico Rodolfo Piza considera que el término ha sido utilizado históricamente para marcar rupturas o etapas dentro de la evolución de los Estados, pero que en Costa Rica no existe un mecanismo formal para declarar el inicio de una nueva república.

“Desde el punto de vista jurídico, Costa Rica ha tenido continuidad constitucional desde 1949. Hablar de una Tercera República implicaría un cambio de régimen o una nueva Constitución, y eso no se puede hacer solo con un discurso político”, explicó.

En criterio del jurista, si lo que se pretende es realizar transformaciones profundas, estas deben canalizarse a través de los mecanismos que ya establece la Constitución Política, como reformas parciales o incluso una Asamblea Constituyente.

¿Reforma o Asamblea Constituyente?

Otros especialistas advierten que el concepto podría interpretarse como una intención de impulsar una reforma integral del Estado, algo que sí es posible dentro del marco legal vigente.

El abogado constitucionalista Fabián Volio señala que la frase puede entenderse como un llamado a modernizar instituciones, revisar el modelo de desarrollo y replantear la relación entre poderes del Estado.

“Si por Tercera República se entiende un proceso de grandes reformas legales e institucionales, eso es perfectamente viable mediante cambios constitucionales y legales. Pero si se habla de romper con el orden vigente, entraríamos en un terreno más complejo que requeriría una Constituyente”, indicó.

La Constitución costarricense contempla dos vías para modificar su contenido: la reforma parcial, que puede realizarse desde la Asamblea Legislativa, y la reforma general, que obligatoriamente debe hacerse mediante una Asamblea Nacional Constituyente.

Hasta ahora, ni Laura Fernández ni Rodrigo Chaves han detallado si su idea de una Tercera República pasa por convocar a un proceso constituyente o si se limita a una agenda de reformas dentro del sistema actual.

Antecedentes del discurso

El término no es nuevo en la retórica política costarricense. En distintos momentos de la historia reciente ha sido utilizado por líderes que han querido transmitir la idea de un cambio de época.

Rodrigo Chaves lo mencionó en varias ocasiones durante su gobierno para referirse a la necesidad de combatir lo que llamó “viejas estructuras” y transformar el aparato estatal. Sin embargo, durante su administración no se impulsó formalmente una Constituyente ni un proyecto concreto bajo ese nombre.

Laura Fernández retomó la expresión durante la campaña y la reforzó tras su triunfo electoral, asegurando que su gobierno marcará un antes y un después en la historia del país. No obstante, hasta el momento no ha presentado una hoja de ruta que explique con precisión qué implicaría esa nueva etapa.

Voces a favor y en contra

Desde sectores políticos y académicos también hay visiones encontradas. Algunos analistas ven la propuesta como una oportunidad para discutir temas pendientes como la reforma del Estado, la modernización del sistema político y la actualización del marco constitucional.

Otros, en cambio, advierten que hablar de una nueva república sin claridad conceptual puede generar incertidumbre y expectativas difíciles de cumplir.

La politóloga Kattia Rivera considera que el concepto puede ser útil como narrativa de cambio, pero advierte que debe concretarse en políticas públicas específicas.

“Las palabras tienen peso, pero al final lo que define un gobierno son sus acciones. Si la Tercera República se queda en un eslogan, perderá fuerza; si se traduce en reformas reales, podría marcar una etapa histórica”, afirmó.

Un debate que apenas comienza

Por ahora, la idea de fundar una Tercera República se mantiene en el terreno del discurso político y de la interpretación. Su significado final dependerá de las decisiones que tome el nuevo gobierno y del tipo de reformas que impulse a partir de mayo.

Lo que sí parece claro es que el tema seguirá generando discusión en los próximos meses, tanto en la Asamblea Legislativa como en círculos académicos y jurídicos.

Mientras algunos ven en la propuesta una posibilidad de renovación nacional, otros recuerdan que cualquier cambio profundo debe realizarse respetando el marco constitucional y la estabilidad democrática que ha caracterizado a Costa Rica durante más de siete décadas.

El reto para la administración entrante será definir si la Tercera República será solo una consigna de campaña o el inicio de un verdadero proceso de transformación institucional., considerado por muchos entendidos como un error.

Fuente. Redaccion

 

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