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Negociaciones sin acuerdo: Rusia y Ucrania chocan en Ginebra mientras la guerra entra en su cuarto año

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Las esperadas conversaciones de paz entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos concluyeron en Ginebra sin avances decisivos, evidenciando la profunda brecha que separa a Moscú y Kyiv tras cuatro años de guerra.

Las reuniones trilaterales, celebradas en la ciudad suiza, se prolongaron hasta altas horas del martes y continuaron apenas dos horas el miércoles. Aunque el enviado estadounidense, Steve Witkoff, había expresado optimismo antes del encuentro, tanto el principal negociador ruso como el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, coincidieron en describir las conversaciones como “difíciles”.

Tras el cierre oficial del diálogo principal, el representante del Kremlin, Vladimir Medinsky, regresó a la sede de las negociaciones para mantener una reunión a puerta cerrada con la delegación ucraniana durante una hora y media. De ese encuentro no trascendieron detalles.

Avances técnicos, bloqueo político

Según una fuente diplomática ucraniana, hubo progresos en “cuestiones militares”, entre ellas la delimitación de la línea del frente y mecanismos de supervisión de un eventual alto el fuego. Sin embargo, el punto clave —el control territorial— sigue sin resolverse. Sin un acuerdo sobre este aspecto, cualquier cese de hostilidades resulta inviable.

Moscú mantiene su exigencia de control total sobre la región oriental del Donbás, integrada por Donetsk y Luhansk, una condición inaceptable para Kyiv. Ucrania considera que ceder esa zona implicaría renunciar a territorio soberano, incluidas ciudades fortificadas y extensas líneas defensivas en Donetsk.

Medinsky admitió que las conversaciones fueron complejas, aunque las calificó de “profesionales” y aseguró que habrá una nueva reunión “pronto”. Por su parte, Zelensky subrayó que las negociaciones “no son fáciles” debido a la distancia entre las posturas.

El ministro de Defensa ucraniano, Rustem Umerov, adoptó un tono más moderado al señalar que las discusiones fueron “sustantivas e intensas”, con avances parciales cuyos detalles no pueden divulgarse “en esta etapa”.

“Es un trabajo complejo que requiere alineación entre todas las partes y tiempo suficiente”, afirmó.

Acusaciones y presión internacional

Poco antes de anunciarse el final de la ronda, Zelensky acusó a Rusia de “intentar prolongar unas negociaciones que ya podrían estar en su fase final”. Las delegaciones rusa y ucraniana se habían reunido por última vez en febrero en Abu Dabi, en conversaciones auspiciadas por Estados Unidos que culminaron en el primer intercambio de prisioneros en varios meses. El presidente ucraniano sugirió que podría producirse otro canje próximamente.

Desde Washington, el presidente estadounidense, Donald Trump, impulsor de los esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto, ha mostrado creciente impaciencia ante el estancamiento. El lunes afirmó que Ucrania debía “sentarse a la mesa, rápido”, comentario que Zelensky rechazó por considerarlo “injusto”.

Seguridad, energía y el papel de Europa

Cuatro años después del inicio de la invasión a gran escala por parte de Rusia, la distancia entre las exigencias de Moscú y lo que Kyiv considera una “paz justa” sigue siendo considerable. Muchos ucranianos temen que cualquier cesión territorial deje al país vulnerable a una nueva ofensiva rusa. El propio Zelensky ha comparado la situación con el Acuerdo de Múnich de 1938, cuando las potencias europeas permitieron la anexión de los Sudetes por parte de la Alemania nazi.

Otro punto crítico es el estatus de la central nuclear de Zaporizhzhia, la mayor de Europa, bajo control ruso desde marzo de 2022. Ucrania exige su devolución y ha planteado incluso la posibilidad de compartir su gestión con Estados Unidos, una fórmula que Moscú difícilmente aceptará.

Funcionarios de Reino Unido, Francia, Alemania e Italia estuvieron presentes en Ginebra y mantuvieron encuentros paralelos con la delegación ucraniana. Aunque los representantes europeos han tenido dificultades para integrarse plenamente en las negociaciones lideradas por Washington, Zelensky insistió en que su participación es “indispensable” para cualquier acuerdo definitivo.

 

Una guerra que no da tregua

Mientras la diplomacia avanza a paso lento, la guerra continúa cobrando vidas. Decenas de miles de militares y civiles han muerto desde el inicio del conflicto y millones de personas han sido desplazadas. Ataques aéreos rusos diarios siguen golpeando distintas regiones de Ucrania.

En la noche del martes, cuatro personas murieron y 30 resultaron heridas en bombardeos de artillería y ataques aéreos. La infraestructura energética continúa siendo objetivo frecuente, dejando a millones sin luz ni calefacción en uno de los inviernos más fríos de los últimos años.

A una semana de que se cumpla el cuarto aniversario de la invasión rusa, la paz sigue siendo un objetivo lejano, atrapado entre exigencias territoriales irreconciliables y la desconfianza mutua de dos naciones en guerra.

 

Fuente. Redacción con informacion BBC News

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