Equipo a cargo de transición ya trabaja en la coordinación logística del evento, indicó la mandataria electa
La presidenta electa Laura Fernández anunció que la ceremonia de traspaso de poderes se realizará en el Estadio Nacional y estará abierta al público, en lo que describió como un acto “histórico, participativo y profundamente democrático”. La futura mandataria aseguró que su intención es que el evento no solo cumpla con el protocolo constitucional, sino que se convierta en “una gran fiesta nacional”.
“Quiero que sea una gran fiesta, que el pueblo pueda participar, que sienta que este cambio de gobierno también le pertenece”, manifestó Fernández durante una comparecencia ante medios de comunicación, donde confirmó que su equipo ya coordina los detalles logísticos con Casa Presidencial y distintas instituciones del Estado.
Un giro en la tradición
Tradicionalmente, el traspaso de poderes en Costa Rica se ha llevado a cabo en el plenario legislativo o en espacios cerrados con acceso limitado a invitados especiales, delegaciones diplomáticas y representantes institucionales. La decisión de trasladar la ceremonia al Estadio Nacional marca un cambio significativo en la forma en que se ha desarrollado este acto solemne en años recientes.
Según Fernández, la elección del Estadio responde a la necesidad de contar con un espacio amplio, seguro y con capacidad para albergar a miles de personas. “Queremos un acto ordenado, seguro y que permita la presencia de ciudadanos de todas las regiones del país”, afirmó.
El Estadio Nacional, ubicado en La Sabana, tiene capacidad para más de 35.000 personas, lo que permitiría una participación masiva sin precedentes en una ceremonia de investidura presidencial.
Seguridad y logística
El anuncio abre una serie de retos logísticos y de seguridad. El Ministerio de Seguridad Pública y la Fuerza Pública deberán coordinar un operativo especial, dado que se espera la presencia de jefes de Estado, representantes diplomáticos y delegaciones internacionales, como es habitual en este tipo de actos.
Además, la organización implicará coordinación con el Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (Icoder), el Ministerio de Cultura y Juventud, la Comisión Nacional de Emergencias, Cruz Roja, Bomberos y otras entidades.
Aunque aún no se ha detallado el presupuesto del evento, en traspasos anteriores el costo ha rondado cifras significativas, lo que podría generar debate sobre el equilibrio entre celebración ciudadana y austeridad fiscal.
Fernández sostuvo que su administración buscará optimizar recursos. “Queremos un evento digno, pero responsable con las finanzas públicas”, indicó.
Un mensaje político
Más allá del formato, analistas coinciden en que la decisión tiene un fuerte componente simbólico y político. Abrir el traspaso al público podría interpretarse como una apuesta por proyectar cercanía y legitimidad popular, en un contexto de alta polarización política y tensiones institucionales que han marcado el reciente proceso electoral.
La presidenta electa ha insistido en que su gobierno buscará inaugurar una nueva etapa en la vida política del país, en línea con su discurso sobre el inicio de una “Tercera República”, concepto que ha generado debate entre juristas y actores políticos.
Para algunos sectores, realizar el acto en un estadio y convertirlo en un evento masivo puede fortalecer la percepción de respaldo ciudadano. Otros advierten que el acto de traspaso es, ante todo, una ceremonia constitucional que debe preservar su solemnidad institucional.
Participación cultural y ciudadana
El equipo de transición adelantó que el programa incluirá presentaciones culturales, participación de agrupaciones artísticas nacionales y representación de distintas regiones del país. También se evalúa habilitar espacios para emprendedores y organizaciones comunitarias en las afueras del estadio.
“No queremos que sea solo un acto protocolario; queremos que refleje la diversidad y la riqueza cultural de Costa Rica”, señaló Fernández.
Asimismo, se contempla la transmisión en cadena nacional y plataformas digitales, para garantizar el acceso de quienes no puedan asistir presencialmente.
Expectativa nacional
El traspaso de poderes constituye uno de los momentos más relevantes de la institucionalidad costarricense, al simbolizar la continuidad democrática y la alternancia pacífica en el ejercicio del poder.
Con el anuncio del cambio de escenario y formato, la próxima investidura se perfila como un evento que combinará protocolo oficial, participación ciudadana y un mensaje político claro de apertura.
En las próximas semanas se espera que el equipo de transición brinde detalles sobre la fecha exacta, el cronograma de actividades, el mecanismo de acceso para el público y el plan de seguridad.
Mientras tanto, la propuesta ya genera expectativa y debate en distintos sectores, entre quienes celebran la idea de acercar el acto a la ciudadanía y quienes llaman a mantener el equilibrio entre celebración popular y solemnidad institucional.
Fuente. Redacción
