Costa Rica, 10 de febrero – Entre 2021 y 2025, el sistema educativo costarricense registró una caída significativa en el número de estudiantes matriculados en centros educativos públicos y privados bajo la administración del Ministerio de Educación Pública (MEP). En 2021, el total de estudiantes inscritos en el país alcanzó poco más de 1 080 000 personas, cifra que para 2025 había descendido a alrededor de 946 000, lo que representa una disminución de aproximadamente 130 000 estudiantes. Este descenso es considerable y marca un cambio en las dinámicas demográficas y en las proyecciones de población vinculadas al sistema educativo nacional.
El ministro de Educación Pública ha atribuido esta reducción principalmente a la baja tasa de natalidad que atraviesa Costa Rica desde hace varios años. Según las estadísticas oficiales utilizadas como referencia por el MEP, la tasa bruta de natalidad ha disminuido de manera sostenida en la última década y se ha situado por debajo de los valores previstos hasta para el 2030, lo que impacta directamente en el número de niños y jóvenes que ingresan al sistema educativo. Este fenómeno demográfico, que refleja menos nacimientos cada año, se traduce en menos estudiantes desde los niveles iniciales hasta la educación secundaria.
Además de las cifras totales, análisis complementarios del MEP muestran que ciertos niveles educativos son más sensibles al descenso poblacional. Por ejemplo, datos previos del propio ministerio han revelado que la matrícula del nivel preescolar sufrió una merma considerable en los últimos años, con miles de niños menos inscritos en este nivel en comparación con periodos anteriores. Esta situación no solo se percibe en la reducción de números absolutos sino también en la distribución regional de la población estudiantil, con algunas direcciones regionales afectadas de manera más pronunciada que otras.
El efecto de la disminución en la matrícula estudiantil también tiene repercusiones directas en la infraestructura y operación de los centros educativos. Ante la baja sostenida de alumnos, el MEP ha procedido al cierre de varias escuelas, especialmente aquellas con matrícula insuficiente para justificar su funcionamiento. Solo en años recientes se han cerrado más de una decena de centros educativos cada año, situación que refleja la necesidad de ajustar la oferta educativa a la realidad demográfica del país. Asimismo, esta dinámica plantea desafíos en la planificación institucional, ya que la consolidación de aulas y la reasignación de recursos deben responder a una población escolar que disminuye de forma continua.
En paralelo, otros factores vinculados a la educación, como el abandono escolar o las transiciones entre niveles educativos, también han sido objeto de atención por parte de las autoridades educativas. Informes internos señalan que miles de estudiantes abandonan las aulas cada año por diversas razones, lo cual se suma a la presión que ejerce la caída de la natalidad sobre la matrícula total. El MEP ha puesto en marcha protocolos para fomentar la permanencia estudiantil, enfatizando la importancia de completar los distintos ciclos educativos para mejorar las oportunidades de desarrollo personal y laboral de niños, adolescentes y jóvenes.
El panorama que enfrenta el sistema educativo costarricense en la actualidad es el resultado de la confluencia de tendencias demográficas, cambios sociales y ajustes administrativos. La caída en la matrícula escolar exige reflexionar sobre estrategias sostenibles que permitan garantizar la cobertura educativa, la calidad de la enseñanza y la equidad en el acceso a la educación, incluso ante una población que disminuye progresivamente.
Fuentes
Información periodística: CR Hoy, Contexto HN, Observador, Semanario Universidad.
Datos oficiales y análisis: Ministerio de Educación Pública (MEP).
