El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la realización de un macroevento nacional de oración que tendrá lugar el próximo 17 de mayo en el National Mall de Washington, en el marco de la conmemoración de los 250 años de la independencia estadounidense. El anuncio fue realizado durante el tradicional Desayuno Nacional de Oración, un encuentro que reunió a líderes políticos, religiosos y representantes internacionales, y en el que el mandatario afirmó que el objetivo central de la convocatoria es “volver a poner a Estados Unidos bajo la soberanía de Dios” como un acto de unidad, fe y reafirmación de los valores fundacionales del país.
Durante el evento estuvieron presentes legisladores, gobernadores, líderes cristianos de distintas denominaciones, pastores evangélicos, sacerdotes, representantes de organizaciones religiosas y delegaciones extranjeras invitadas. Trump aprovechó la ocasión para subrayar el papel que, a su juicio, debe tener la fe en la vida pública y en la toma de decisiones de gobierno, asegurando que la oración ha sido una fuente constante de fortaleza nacional en momentos de crisis y transformación histórica.
En su discurso, el presidente resaltó de manera particular el caso de El Salvador y el liderazgo de su presidente, Nayib Bukele, a quien mencionó como un ejemplo de gobernante que ha apelado abiertamente a la fe y a los valores religiosos como parte de su narrativa política y de su proyecto de nación. Trump elogió el respaldo popular que Bukele ha logrado en su país y destacó cómo, según su visión, la combinación de autoridad, orden y referencias espirituales ha sido clave para impulsar cambios profundos en la sociedad salvadoreña, especialmente en materia de seguridad y cohesión social.
El mandatario estadounidense utilizó este ejemplo para reforzar su argumento de que los países que reconocen la dimensión espiritual de sus pueblos están mejor preparados para enfrentar desafíos internos y externos. Asimismo, reiteró su compromiso con la defensa de la libertad religiosa en Estados Unidos, señalando que su administración continuará promoviendo políticas que garanticen la expresión pública de la fe, incluida la oración en espacios educativos y comunitarios.
El anuncio del macroevento de oración ha provocado reacciones diversas. Mientras sectores conservadores y comunidades religiosas celebran la iniciativa como un acto simbólico de renovación espiritual y patriotismo, otros sectores advierten sobre la necesidad de mantener una clara separación entre religión y Estado. A pesar de estas críticas, la Casa Blanca ha insistido en que se trata de una convocatoria voluntaria, de carácter conmemorativo y no partidista, cuyo propósito es reunir a los ciudadanos en torno a la oración y la reflexión nacional.
FUENTES:
El Debate
EWTN News
