La inflación interanual en Costa Rica se mantuvo en terreno negativo durante enero, consolidando una tendencia que se ha prolongado por varios meses y que continúa alejando al país del rango objetivo definido por las autoridades monetarias. De acuerdo con el Índice de Precios al Consumidor, la variación interanual fue de –2,53 %, lo que significa que, en promedio, los precios de bienes y servicios fueron más bajos que los registrados en el mismo mes del año anterior.
En la medición mensual, el comportamiento también fue descendente. Durante enero se registró una variación de –0,96 %, reflejando una reducción generalizada de precios en comparación con diciembre. Este resultado confirma que el ajuste a la baja no es únicamente un fenómeno interanual, sino que continúa manifestándose mes a mes, reforzando el escenario de deflación que atraviesa la economía costarricense.
El análisis de la canasta del Índice de Precios al Consumidor muestra un comportamiento mixto, aunque con un claro predominio de reducciones. Del total de bienes y servicios considerados, cerca de la mitad presentó disminuciones de precio, mientras que poco más de cuatro de cada diez registraron aumentos y una proporción menor no mostró variación. Esta distribución evidencia que la caída de la inflación no responde a un único factor, sino a una dinámica amplia que afecta distintos sectores del consumo.

Entre los rubros que experimentaron incrementos se encuentran algunos servicios regulados y componentes vinculados a la educación, así como determinados productos agrícolas. En contraste, artículos de alto consumo como ciertos alimentos frescos, el servicio de electricidad y algunos gastos asociados al transporte y al turismo mostraron rebajas significativas, contribuyendo de forma directa al resultado negativo del índice general.
Este comportamiento mantiene a la inflación muy por debajo del rango meta establecido por el Banco Central de Costa Rica, que se sitúa en 3 % con un margen de tolerancia de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo. El país no logra ubicarse dentro de ese rango desde hace varios años, lo que plantea retos importantes para la política monetaria y para la dinámica económica en general.

Si bien una inflación baja puede aliviar el costo de vida en el corto plazo, una deflación prolongada también genera riesgos, como la desaceleración del consumo y la postergación de decisiones de gasto e inversión. En ese contexto, las autoridades económicas observan con atención la evolución de los precios y su impacto sobre el crecimiento, el empleo y la estabilidad financiera.
Las proyecciones oficiales apuntan a que la inflación podría mantenerse en niveles bajos durante los próximos meses, con una recuperación gradual hacia el rango objetivo en el mediano plazo. No obstante, el comportamiento de los precios seguirá dependiendo de factores internos y externos, como la evolución de los mercados internacionales, las condiciones climáticas que afectan la producción agrícola y las decisiones de política económica a nivel local.
Fuentes: Instituto Nacional de Estadística y Censos; Banco Central de Costa Rica; El Financiero Costa Rica.
