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Así buscaba Epstein ejercer influencia entre los ricos

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El fallecido delincuente sexual jugaba con la idea de decir a sus patrocinadores financieros que sabía —y callaba— sus supuestos secretos.

Jeffrey Epstein, el conocido agresor sexual, estaba redactando una carta dirigida a Leslie Wexner, el multimillonario magnate del comercio minorista que en su momento había sido su principal benefactor financiero. Años después de su agria ruptura en 2007, Epstein contemplaba la posibilidad de reavivar esa relación y, al parecer, quería recordarle a Wexner lo que, según dijo, era su historia compartida.

“Tú y yo tuvimos ‘cosas de pandillas’ durante más de 15 años”, escribió Epstein en un borrador de la carta, que se incluyó en los millones de páginas de documentos relacionados con Epstein que el Departamento de Justicia hizo públicos la semana pasada. Señaló que “tengo una gran deuda contigo, como francamente la tienes tú conmigo”. Añadió que no tenía “ninguna intención de divulgar ninguna de nuestras confidencias”.

No está claro qué insinuaba Epstein o si llegó a enviar la carta sin fecha, que iba dirigida a “Les”. Wexner, fuente de cientos de millones de dólares de la fortuna de Epstein, no ha sido acusado de ningún delito.

Pero la carta encajaba en un amplio patrón en el que Epstein jugaba con la idea de decirles a sus patrocinadores financieros pasados, presentes y potenciales que sabía —y callaba— sus supuestos secretos. Los mensajes, escritos con errores ortográficos y de puntuación, oscilaban entre lo amenazador y lo sentimental.

En 2013, Epstein se envió a sí mismo un correo electrónico sobre el multimillonario Bill Gates. El correo enumeraba el trabajo “moralmente inapropiado” que supuestamente había realizado para Gates, incluida la adquisición de antibióticos “para tratar las consecuencias del sexo con chicas rusas” y la organización de “encuentros ilícitos con mujeres casadas”. No está claro si las acusaciones son ciertas, la razón por la que Epstein redactó el correo electrónico o si llegó a enviárselo a Gates.

También estaban las decenas de mensajes que Epstein envió a Leon Black, multimillonario de capital privado, en las que lo presionaba para que le entregara millones de dólares y, al menos en una ocasión, señaló el trabajo que Epstein había realizado en la estructuración de los pagos que Black hizo a una mujer que lo acusó de agresión sexual. (Documentos recientemente publicados muestran que Epstein recomendó a Black que contratara a un investigador para seguir los movimientos de la mujer y que recibía información actualizada sobre otras mujeres a las que Black había hecho pagos).

Otras veces, Epstein tranquilizó a Black: “Por supuesto sobre cualquier asunto no financiero, siempre estoy ahí para ti y seguiré siendo el mejor amigo que pueda ser”.

Los representantes de ambos hombres rechazaron las acusaciones e insinuaciones de Epstein, y las calificaron de mentiras. Un portavoz de Wexner dijo que este nunca recibió la carta y que “parece encajar en un patrón de declaraciones falsas, extravagantes y delirantes realizadas por Epstein en un intento desesperado de perpetuar sus mentiras y justificar su mala conducta”. El representante de Gates calificó a Epstein de “mentiroso probado y resentido” y dijo que Gates “niega inequívocamente cualquier conducta impropia relacionada con Epstein”. Y un portavoz de Black dijo: “Black contrató a Epstein para la planificación fiscal y patrimonial. Nunca se sintió amenazado ni chantajeado por Epstein”. Black ha negado haber agredido a ninguna mujer.

Desde la muerte de Epstein en una cárcel de Manhattan en 2019, una de las teorías conspirativas más perdurables ha sido que estaba reuniendo trapos sucios sobre sus conocidos ricos, poderosos y famosos, los cuales podría utilizar para chantajearlos o para otros fines. No ha aparecido ninguna prueba de ello. Pero las misivas descubiertas recientemente dirigidas a hombres como Wexner sugieren que Epstein parecía deleitarse al afirmar que conocía los secretos de sus amigos, y que era consciente de que tales secretos podían darle poder.
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A man in jacket and tie sitting onstage.
Credit…Patrick T. Fallon/Bloomberg

De hecho, Epstein parecía tomar notas de algunos de sus contactos, según las decenas de archivos contenidos en los documentos recién publicados. Las notas electrónicas son casi indescifrables para un extraño. Hay listas de contactos destacados, mezcladas con tareas cotidianas y una dispersión de frases parcialmente escritas como “34 chicas”, “chupada increíble” y “cómplice, amigos, fe familiar. Recompensa por riesgo”.

Otras notas incluyen lo que parecen ser los elementos básicos de la carta que Epstein redactó para Wexner, probablemente hacia 2014 o 2015.

Además de la carta, los archivos recién publicados contienen un memorando, escrito por los fiscales en 2019, que arroja nueva luz sobre cómo se desmoronó la relación entre ambos hombres.

Desde finales de la década de 1980, Epstein fue el principal asesor financiero de Wexner, cuya empresa controlaba tiendas famosas como Victoria’s Secret y The Limited. Wexner concedió a Epstein una autoridad prácticamente ilimitada sobre su fortuna. Durante la década siguiente, Epstein acumuló cientos de millones de dólares, así como un avión privado, una casa palaciega y una finca de lujo en Ohio, todo ello propiedad de Wexner o de sus empresas.

En 2007, la relación se descompuso. Los fiscales estatales y federales de Florida investigaban a Epstein por delitos sexuales, y Epstein informó a Wexner y a su esposa, Abigail, de que “tenía problemas legales”, según un memorando de 2019 en el que los investigadores resumían una reunión con los abogados de Wexner. Esos problemas legales, les dijo Epstein a los Wexner, tenían que ver con un “jefe de policía demasiado agresivo y una especie de masaje”.

Ante ese peligro legal, Epstein sugirió que Abigail Wexner, abogada corporativa, se hiciera cargo de la gestión de la fortuna familiar.

Cuando Abigail Wexner indagó en las finanzas, según dijeron los abogados a los fiscales, “descubrió que Epstein se había apropiado indebidamente de una cantidad significativa de los fondos de la familia”. Epstein “compraba con frecuencia propiedades en nombre de los Wexner y luego se las vendía a sí mismo por una fracción de su costo”, dijeron los abogados.

Los Wexner no querían atraer “atención pública innecesaria”, decía la nota, así que en lugar de denunciar el robo a las autoridades o emprender acciones legales contra Epstein, optaron por un acuerdo privado. A principios de 2008, Epstein devolvió 100 millones de dólares a los Wexner, un detalle del que no se había informado anteriormente.

Varios años después, sin embargo, Epstein al parecer buscaba volver a la órbita de Leslie Wexner en un momento en que se enfrentaba a crecientes amenazas de litigio por parte de las víctimas de sus abusos sexuales.

Epstein comenzó su borrador de carta a Wexner diciendo que “lamentaba mucho saber que has sido objeto de un intento de extorsión” por parte de Virginia Giuffre, una de las víctimas de Epstein que más habló públicamente. (Giuffre, quien se suicidó el año pasado, dijo en una declaración que había sido víctima de la trata de personas para Wexner, entre otros. Su afirmación no fue corroborada, y Wexner la negó vehementemente en múltiples ocasiones). Epstein mencionó que se había dirigido al abogado de Wexner para proponerle una reunión, pero que había sido rechazado.

A continuación, le recordó a Wexner lo que dijo que era su deuda mutua y su protección de los intereses de Wexner en el pasado. Como evidencia, relató una reunión con la esposa de Wexner, en la que esta confrontó a Epstein y le “hizo muchas acusaciones injustas, agresivas y falsas. Ninguna de las cuales podría haber respondido plenamente sin violar una confidencia contigo”.

Sin explicar a qué se refería, Epstein continuó. “Tú y yo tuvimos ‘cosas de pandillas’ durante más de 15 años”, escribió. “Ella desconocía gran parte de ello. Yo no tenía intención de divulgar ninguna de nuestras confidencias, independientemente de las acusaciones que ella hiciera”. Y añadió: “Priorizo tus intereses. Siempre te dije que bajo ninguna circunstancia lo revelaría ni te pondría en peligro, sin importar quién, qué o cuándo”.

Tom Davies, portavoz de Wexner, dijo que “parece que Epstein estaba furioso porque Wexner se negó a reunirse con él”. También dijo que “Wexner despidió a Epstein y cortó todos los lazos con él cuando Wexner descubrió el robo y la conducta delictiva de Epstein”.

La relación entre los dos hombres ha sido durante mucho tiempo objeto de escrutinio por parte de fiscales y otras personas.

En agosto de 2007, aproximadamente un año antes de que Epstein se declarara culpable en Florida de solicitar la prostitución de una menor, los investigadores se pusieron en contacto con Wexner. Uno de sus abogados dijo entonces que “tenía una edad muy avanzada y no se relacionaba con el ‘administrador de su dinero’”, según unas notas manuscritas publicadas por el Departamento de Justicia. Wexner tenía entonces 69 años y siguió dirigiendo su empresa durante más de una decena de años.

Wexner atrajo más atención en 2019, cuando Epstein fue acusado de tráfico sexual. Un memorando del FBI publicado recientemente incluía a Wexner como uno de los posibles coconspiradores de Epstein, aunque también señalaba que “hay evidencias limitadas respecto a su implicación”.

Cuando los abogados de Wexner se reunieron con el Departamento de Justicia en 2019, explicaron el supuesto robo de Epstein y dijeron que Wexner desconocía la “actividad inapropiada o ilegal de su exasesor con mujeres jóvenes”.

Marion Little, abogado de Wexner, declaró al Times que los fiscales le habían dicho que Wexner no era objeto de la investigación.

Ya el año pasado, en una presentación que salió a la luz en el comunicado de la semana pasada, el Departamento de Justicia incluyó a Wexner en una lista de “nombres destacados” de interés en la investigación sobre Epstein.
Fuente. Redaccion con informacion de The News York Times

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