En una entrevista concedida el jueves a la agencia de noticias francesa AFP, el mandatario colombiano, Gustavo Petro, arremetió duramente contra su homólogo estadounidense, Donald Trump, por respaldar a un candidato de extrema derecha en las elecciones presidenciales del país suramericano, el abogado Abelardo de la Espriella.
“Los ‘aliados’ de Estados Unidos en Colombia son ‘genocidas’ y ‘narcotraficantes’”, denunció el primer presidente izquierdista de Colombia, quien denunció estuvo cerca de ser asesinado en repetidas ocasiones por motivos de persecución política contra la izquierda.
En este sentido, consideró lamentable que líderes y países que alegan luchar contra el narcotráfico terminen favoreciendo el ascenso del crimen al poder político en este país.
Señaló que Trump incumplió un acuerdo que ambos alcanzaron en febrero para no interferir en los comicios colombianos.
Petro hizo estas declaraciones en respuesta al rotundo respaldo de Trump a la Espriella por encima del senador Iván Cepeda, el candidato de izquierda y apoyado por Petro, en las presidenciales.
De la Espriella, de 47 años, quien inesperadamente encabezó la primera ronda de votación el domingo y se enfrentará a Cepeda en una segunda vuelta el 21 de junio, hizo una fortuna representando a paramilitares narcotraficantes, estafadores y estrellas del fútbol.
Cuenta con el respaldo del expresidente de línea dura Álvaro Uribe, acusado de confabularse con grupos paramilitares para perpetrar las masacres de miles de civiles durante los peores años del conflicto colombiano, que ya dura más de seis décadas.
Mientras Trump acusa a los líderes latinoamericanos de ser indulgentes con las drogas, su administración ha lanzado una campaña militar de varios meses en el Pacífico oriental y el mar Caribe, atacando embarcaciones civiles sin aportar pruebas que demuestren que transportaban drogas.
Los críticos han cuestionado la legalidad general de estos ataques con embarcaciones, así como su eficacia, en parte porque el fentanilo que causa muchas sobredosis mortales suele ser traficado a Estados Unidos por tierra desde México.
Al menos 207 personas han muerto en estos ataques desde que la administración Trump inició su ofensiva a principios de septiembre.
El enfoque de Estados Unidos hacia Colombia se ajusta a un patrón más amplio que se observa en toda América Latina.
Según la Oficina de Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés), durante el último año la política estadounidense ha “socavado la democracia y la promoción de los derechos humanos, interferido en las elecciones, perjudicado gravemente a los inmigrantes de la región y llevado la ‘guerra contra las drogas’ a nuevos extremos”.
En lugar de cooperación, EE.UU. ha optado por la coerción. Una nueva doctrina designa a América Latina como una prioridad militar máxima para el país norteamericano. 19 organizaciones de la región figuran ahora en la lista de organizaciones terroristas extranjeras, frente a las cuatro que había a principios de 2025.
Trump ha calificado a Petro de “un enfermo al que le gusta fabricar cocaína y vendérsela a Estados Unidos” y ha dicho que una intervención estadounidense similar en Colombia “me parece una buena idea”.
Fuente. Redacción con información de AFP y HispanTV

