En su discurso ante la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, el expresidente chileno Gabriel Boric pidió hoy impulsar la candidatura de la primera mujer al cargo de secretaria general de la ONU.
El expresidente de Chile, Gabriel Boric, hizo un llamado a la comunidad internacional para impulsar la candidatura de la primera mujer en la historia que encabece la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en un momento clave para el multilateralismo y la legitimidad de los organismos globales.
La declaración del exmandatario chileno se suma a una creciente presión de distintos sectores políticos, diplomáticos y sociales que consideran que, tras casi ocho décadas de existencia, la ONU debe dar un paso decisivo hacia la igualdad de género en sus más altos niveles de liderazgo. Desde su fundación en 1945, la Secretaría General ha sido ocupada exclusivamente por hombres, lo que ha generado críticas constantes sobre la falta de representatividad en la organización.
Un llamado en un contexto de cambio global
Boric planteó que el liderazgo femenino en la ONU no solo es una cuestión simbólica, sino una necesidad política y ética en un mundo marcado por crisis complejas, desde conflictos armados hasta desafíos climáticos y desigualdades estructurales.
“El sistema internacional necesita renovarse y reflejar la diversidad del mundo actual. Es momento de que una mujer lidere la ONU”, habría señalado el mandatario en declaraciones recogidas por medios internacionales.
El actual secretario general, António Guterres, cuyo mandato concluye en los próximos años, ha reiterado en distintas ocasiones su compromiso con la igualdad de género dentro de la organización, aunque sin avances concretos en la sucesión del cargo bajo ese principio.
Una deuda histórica de la ONU
Diversos analistas coinciden en que la falta de una mujer al frente de la ONU representa una deuda histórica. A pesar de que las mujeres han ocupado cargos relevantes dentro del organismo —como direcciones de agencias, programas y misiones diplomáticas—, la Secretaría General sigue siendo un espacio inaccesible para ellas.
Figuras como Michelle Bachelet o Angela Merkel han sido mencionadas en el pasado como posibles candidatas, aunque nunca se concretó un respaldo global suficiente.
El proceso de elección del secretario general, además, está fuertemente influenciado por el Consejo de Seguridad de la ONU, donde las potencias con derecho a veto —Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido— juegan un papel determinante. Este mecanismo ha sido criticado por su falta de transparencia y por limitar la posibilidad de cambios estructurales en la organización.
América Latina impulsa el debate
El pronunciamiento de Boric también refleja una tendencia creciente en América Latina, donde varios gobiernos han promovido agendas feministas y de inclusión en política exterior. En ese sentido, Chile busca posicionarse como un actor activo en la transformación del sistema internacional.
Expertos en relaciones internacionales señalan que una eventual candidatura femenina requerirá no solo respaldo regional, sino también alianzas estratégicas con otras regiones, especialmente Europa y África, donde existe un creciente apoyo a reformas dentro de la ONU.
Más allá del simbolismo
Para organizaciones de la sociedad civil y movimientos feministas, la elección de una mujer como secretaria general no debe limitarse a un gesto simbólico, sino traducirse en cambios concretos en la agenda global, incluyendo mayor atención a temas como derechos humanos, equidad de género, justicia social y paz sostenible.
Sin embargo, algunos sectores advierten que el debate no debe centrarse únicamente en el género del candidato, sino también en su capacidad de liderazgo, independencia política y visión frente a los desafíos globales.
Un proceso que apenas comienza
Aunque aún no hay candidaturas oficiales confirmadas, el llamado de Boric podría marcar el inicio de un proceso político y diplomático que se intensifique en los próximos años. La discusión sobre quién sucederá a Guterres abre una oportunidad para replantear no solo nombres, sino también el modelo de liderazgo que necesita la ONU en el siglo XXI.
En este contexto, la posibilidad de que una mujer dirija por primera vez la organización se convierte en un símbolo de cambio, pero también en una prueba concreta de la voluntad de la comunidad internacional para avanzar hacia una gobernanza más inclusiva y representativa.
Fuente. Redaccion Internacional

