LAGOS, Nigeria — En medio de una creciente ola de violencia extremista que ha sacudido varias regiones del país, el gobierno de Nigeria ha anunciado la creación de un nuevo comando militar orientado a frenar el avance de milicias islámicas radicales, tras un brutal ataque que dejó más de 160 muertos en el estado de Kwara, en el centro-oeste de la nación africana.
El presidente Bola Ahmed Tinubu ordenó el despliegue de tropas y la formación de la denominada Operación Escudo de la Sabana, una fuerza especial con mandato para contrarrestar la expansión de grupos extremistas fuertemente armados en zonas rurales donde la presencia del Estado nigeriano ha sido históricamente débil.
Una masacre que colmó el umbral
El anuncio se produce luego de los ataques del martes contra las aldeas de Woro y Nuku, en el estado de Kwara, donde hombres armados irrumpieron y abrieron fuego indiscriminadamente contra civiles. Las cifras oficiales varían, pero líderes locales y fuentes de la Cruz Roja han confirmado entre 162 y más de 170 muertos, incluidos mujeres y niños, y muchos cuerpos hallados en áreas boscosas cercanas.
Testigos relataron que los atacantes llegaron con batas de supuesta convocatoria a oración, lo que atrajo a residentes desprevenidos antes de desatar la violencia en lo que algunos analistas describen como una táctica para sembrar miedo y debilitar la cohesión comunitaria. (
Aunque ningún grupo ha reivindicado el ataque oficialmente, las autoridades nigerianas y observadores señalan a células vinculadas a organizaciones islamistas como Boko Haram o a facciones afiliadas al Estado Islámico, como Lakurawa.
Operación Escudo de la Sabana
Según el comunicado de la Presidencia, la nueva fuerza militar tiene como misión principal proteger a las comunidades indefensas y desarticular las estructuras armadas que amenazan con expandirse más allá de sus zonas tradicionales de conflicto. El gobernador de Kwara, AbdulRahman AbdulRazaq, señaló que el ataque podría ser una represalia a operaciones antiterroristas recientes y un intento de imponer lealtad a las ideologías extremistas.
Tinubu también ha destacado que, además de esta operación específica, su gobierno reforzará estrategias de seguridad en todo el país, incluyendo la contratación de guardabosques y la declaración de emergencia en zonas afectadas por violencia prolongada.
Reacciones internacionales y contexto de inseguridad
La comunidad internacional ha condenado el ataque, con el secretario general de la ONU, António Guterres, expresando sus condolencias y su apoyo a los esfuerzos del gobierno nigeriano para llevar a los perpetradores ante la justicia.
La violencia extremista en Nigeria no es nueva: grupos como Boko Haram han librado insurgencias durante más de una década, mientras que facciones afines al Estado Islámico han intensificado sus operaciones más recientemente. Esta combinación de actores ha convertido vastas zonas del norte y centro del país en escenarios de ataques intermitentes, secuestros y disturbios que han desafiado las capacidades militares y de seguridad del Estado.
Un país bajo presión
El ataque de Kwara ha exacerbado preocupaciones sobre la propagación de la violencia más allá de los tradicionales puntos conflictivos en Nigeria, poniendo de manifiesto las brechas de inteligencia, logística y presencia estatal en vastas áreas rurales. El nuevo comando militar representa una respuesta directa a estas demandas, aunque la magnitud de la amenaza y la complejidad de los grupos armados implicados plantean enormes retos para la estabilidad a largo plazo.
En un país de más de 200 millones de habitantes con profundas divisiones étnicas y religiosas, el desafío de equilibrar seguridad, derechos humanos y cohesión nacional seguirá siendo un eje central de la agenda política y militar de Nigeria en los próximos meses.
Fuente. Redacción con información de AP
