El presidente Rodrigo Chaves anunció que fue invitado a una reunión de alto nivel con el mandatario estadounidense Donald Trump en un evento denominado “El Escudo de las Américas”, un nombre que coincide con el acuerdo de cooperación suscrito previamente con el presidente de El Salvador, Nayib Bukele. Según detalló el gobernante costarricense, el encuentro reunirá a varios líderes de la región en un momento clave para la redefinición de alianzas políticas y estratégicas en el hemisferio occidental.
Chaves indicó que asistirá acompañado por la presidenta electa Laura Fernández y por el canciller de la República, un movimiento que refuerza el protagonismo internacional de la futura mandataria y la proyecta como figura activa en la diplomacia regional incluso antes de asumir formalmente el cargo. La decisión se interpreta como una señal de continuidad en la política exterior actual, marcada por un acercamiento a Washington y por el fortalecimiento de la cooperación en materia de seguridad, comercio e inversión. En los últimos meses, la administración estadounidense ha enfatizado la necesidad de consolidar un bloque de gobiernos afines en América Latina frente a la influencia de China y a los regímenes asociados al llamado socialismo del siglo XXI.
Aunque no se revelaron fechas ni la lista completa de asistentes, el presidente adelantó que el mandatario electo de Chile, Antonio Kast, participará en la cita. Tras la reunión, los jefes de Estado se trasladarían a territorio chileno para la ceremonia de toma de posesión. Kast, identificado con posiciones conservadoras y de derecha, ha centrado su discurso en seguridad interna, control migratorio y reformas económicas promercado, en línea con una corriente regional que busca distanciarse de los gobiernos de izquierda que dominaron parte del escenario latinoamericano en las últimas dos décadas.
El nombre “El Escudo de las Américas” sugiere un énfasis en la cooperación en defensa, seguridad y protección fronteriza, áreas que han cobrado especial relevancia en la agenda de Washington. La administración Trump ha reiterado su intención de fortalecer alianzas con gobiernos que compartan una visión de libre mercado, control migratorio y combate frontal al crimen organizado transnacional. En este contexto, la participación de Costa Rica se alinea con la estrategia de proyectar al país como socio confiable de Estados Unidos, especialmente en temas de seguridad regional y estabilidad democrática.
Analistas políticos señalan que el encuentro podría marcar un punto de inflexión en la configuración de un bloque hemisférico que impulse reformas económicas liberales, cooperación en inteligencia y políticas coordinadas contra el narcotráfico. También podría consolidar una narrativa común contra los gobiernos vinculados al socialismo del siglo XXI, reforzando la polarización ideológica en la región. Para Costa Rica, la presencia conjunta del presidente saliente y la presidenta electa envía un mensaje de cohesión institucional y continuidad estratégica en su política exterior, en momentos en que América Latina atraviesa una nueva etapa de reacomodo geopolítico.
La eventual articulación de este grupo de mandatarios podría tener implicaciones en organismos multilaterales, acuerdos comerciales y posicionamientos diplomáticos frente a crisis regionales. A la espera de mayores detalles sobre la agenda y los participantes, el anuncio abre interrogantes sobre el alcance real del llamado “Escudo de las Américas” y sobre el papel que desempeñará Costa Rica en esta nueva arquitectura política continental.
FUENTES
https://www.reuters.com/world/us https://www.bbc.com/mundo https://www.state.gov https://www.dw.com/es/temas/américa-latina/s-30518

