En el Aeropuerto Internacional de Ezeiza se vivió una escena cargada de emoción: Nahuel Gallo fue recibido por su esposa, María Alexandra Gómez, y por su pequeño hijo Víctor, quien recientemente cumplió tres años. Al bajar del avión que lo trajo de regreso al país, el gendarme abrazó con fuerza a su hijo, sellando un reencuentro esperado durante más de un año.
En el lugar estuvieron presentes autoridades nacionales y provinciales, entre ellas la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich y el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, quienes acompañaron a la familia en este momento significativo.
La liberación fue confirmada públicamente por su esposa a través de redes sociales, donde expresó su profunda emoción al comunicar que Gallo ya se encontraba en vuelo hacia Argentina. Según relató, la noticia fue recibida con una mezcla de alivio, alegría y esperanza, tras meses de incertidumbre.
Hasta poco antes de su liberación, Gallo permanecía detenido en el centro penitenciario El Rodeo 1, en Venezuela. Su arresto se produjo el 8 de diciembre de 2024, cuando intentaba cruzar la frontera entre Venezuela y Colombia para reunirse con su familia. Desde entonces, su entorno inició una campaña constante para lograr su liberación, enfrentando la falta de información clara sobre su situación.
El caso de la familia Gallo refleja las dificultades que atraviesan muchos extranjeros detenidos en el sistema penitenciario venezolano, donde los procesos suelen estar marcados por la opacidad y dependen, en gran medida, de gestiones y presiones humanitarias.
Fuente. Redacción con información: La Patilla.

