En los últimos días, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, ha vuelto a poner énfasis en el papel que el petróleo venezolano juega en la política de Washington hacia Caracas, expresando una postura explícita sobre el control de los recursos energéticos venezolanos en el marco de la crisis que atraviesa ese país sudamericano.
Contexto político reciente
Las declaraciones de Rubio se producen en un momento de alta tensión en las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela. A comienzos de enero de 2026, Estados Unidos ejecutó una operación que resultó en la detención del presidente Nicolás Maduro, calificándolo de dictador y trasladándolo a territorio estadounidense para enfrentar cargos penales. Estos hechos han marcado un giro significativo en la política exterior estadounidense hacia Venezuela y han intensificado el debate sobre el futuro político y económico del país caribeño.
Rubio, nombrado por la administración estadounidense para supervisar las acciones de Washington en relación con Venezuela, ha delineado una hoja de ruta con múltiples fases para estabilizar y reconstruir el país después de décadas de crisis económica, política y social.
La frase clave: control del petróleo
Una de las afirmaciones más destacadas de Rubio durante sus comparecencias recientes fue:
“No pueden moverlo a menos que lo permitamos.”
Refiriéndose al petróleo venezolano y a la imposición de sanciones que impiden su traslado y venta sin aprobación estadounidense.
Este comentario resume la postura de la administración estadounidense de ejercer control sobre la exportación de petróleo venezolano como herramienta de presión y de influencia política sobre la situación del país.
¿Qué significa esta frase?
Rubio ha defendido que, debido a las sanciones energéticas impuestas por Estados Unidos, Venezuela actualmente no está generando ingresos petroleros significativos porque no puede exportar su crudo libremente sin la autorización de Washington. En ese sentido, ha descrito esta condición como un “apalancamiento enorme” que Estados Unidos puede utilizar para impulsar una transición política y económica en Venezuela.
Esto se da en el contexto de un plan de tres fases anunciado por Rubio:
- Estabilización, en la cual Estados Unidos tomaría el control de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano para venderlos en mercados internacionales y administrar los ingresos con supervisión estadounidense.
- Recuperación, que incluye asegurar el acceso de empresas estadounidenses y occidentales al mercado venezolano y promover cierta reconciliación política interna.
- Transición política, destinada a generar condiciones para un cambio más profundo en la estructura de poder de Venezuela.
Implicaciones económicas y diplomáticas
Rubio ha subrayado que Estados Unidos no necesita el petróleo venezolano para satisfacer su demanda interna, ya que su país es un gran productor energético, pero que el objetivo del control sobre las exportaciones es evitar que adversarios externos —como China, Rusia o Irán— utilicen los recursos de Venezuela en detrimento de los intereses hemisféricos y de seguridad de EE.UU.
Desde la perspectiva estadounidense, la incapacidad de Venezuela para mover su petróleo sin autorización responde a sanciones aplicadas durante años para limitar los ingresos del régimen chavista y presionar por cambios democráticos y de derechos humanos en el país.
Críticas y percepciones
La declaración de Rubio ha generado diversas interpretaciones:
- Partidarios de la política estadounidense ven el control sobre las exportaciones de petróleo como una herramienta legítima para cortar fondos al régimen venezolano y así presionar por reformas y apertura democrática.
- Críticos nacionales e internacionales argumentan que este enfoque pone en riesgo la soberanía venezolana, exacerba la crisis económica y puede tener repercusiones humanitarias al limitar los ingresos de un país que depende históricamente de su industria petrolera.
Además, la estrategia estadounidense forma parte de un debate mayor sobre la legalidad y legitimidad de las acciones militares y políticas en Venezuela, incluyendo la detención del presidente Maduro y el futuro del liderazgo en Caracas.
Conclusión
La frase “no pueden mover petróleo a menos que lo permitamos” sintetiza una política estadounidense basada en el uso de sanciones económicas, control de recursos estratégicos y presión internacional para influir en el futuro de Venezuela. Esta posición refleja tanto el peso geopolítico del petróleo venezolano como la complejidad de las relaciones entre Washington y Caracas en un momento de transformación política y de alta tensión diplomática.
Rubio y la administración estadounidense sostienen que estas medidas buscan facilitar una transición más amplia hacia la estabilidad y la democratización, aunque también enfrentan críticas sobre sus efectos económicos y la soberanía de Venezuela.
Fuente. Redacción
