Dos trenes de alta velocidad colisionaron tras un descarrilamiento en el sur de España, cerca de Córdoba, dejando al menos 39 muertos y más de 120 heridos. El presidente del gobierno español, Sánchez, prometió “absoluta transparencia” sobre la causa.
“Era una película de terror”: así resume la pasajera María Jiménez lo que vivió la tarde de este domingo, cuando el tren de alta velocidad en el que viajaba de Málaga a Madrid, en España, se descarriló y luego chocó con otro tren que venía en sentido contrario. El accidente, ocurrido cerca de Adamuz, en la provincia de Córdoba, ya deja al menos 39 personas muertas y más de 120 heridos, convirtiéndose en una de las tragedias ferroviarias más graves de la historia reciente del país. Las autoridades han advertido que la cifra de víctimas puede aumentar.
En conversación con Radio Nacional de España (RNE), Jiménez relató que viajaba en el cuarto vagón cuando empezaron las “turbulencias”. Entonces, el trayecto se transformó en una escena de pánico, con frenazos bruscos, gritos y pasajeros tratando de comprender qué estaba ocurriendo en medio del caos. La pasajera dice que tuvo «suerte» por viajar en el vagón cuatro y no en los posteriores. «Es lo típico que crees que nunca te va a tocar vivir», comentó.
A bordo de los trenes que chocaron iban cientos de pasajeros. El tren del operador privado Iryo, cuyos vagones se descarrilaron, llevaba unas 300 personas a bordo en la ruta Málaga-Madrid. El choque se produjo con un tren de la compañía pública Renfe, que iba desde la capital a Huelva, en el suroeste, llevando a 184 pasajeros.
Los testimonios sobre los momentos de angustia tras el accidente se han ido conociendo con el pasar de las horas. Rocío Flores, de 30 años y quien se encuentra hospitalizada, le contó al diario El País que “fue un caos total”. “Estoy ingresada en observación por los porrazos en la cabeza y los vómitos. Las costillas no las tengo rotas, solo desprendidas”, añadió.
Flores, quien viajaba en el tren de Renfe junto a dos amigas que también resultaron heridas, explicó: “Me hicieron una primera revisión los médicos en el pabellón y me enviaron al hospital. Estoy llena de dolores y moratones. Aquello fue terrible. Volamos por los aires. Gracias a Dios estoy bien, pero había muchísima gente peor que yo”.
Por su parte, el alcalde de Adamuz, Rafael Moreno, le relató también a El País que fue el primero en llegar al lugar del accidente junto con la policía local. “Vi a un pasajero hecho jirones (…) No había luz, era de noche. La escena es horrible», recordó.

Restos de los vagones descarrilados tras el violento impacto entre un tren Málaga-Madrid y otro Madrid-Huelva, ocurrido en la provincia de Córdoba.
Sánchez promete “absoluta transparencia” sobre causas del accidente
Por su parte, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, se comprometió este lunes a que haya «absoluta transparencia» sobre las causas del accidente. «Me gustaría trasladar a la ciudadanía española que vamos a dar con la verdad, que vamos a conocer la respuesta y que, cuando se conozca esa respuesta del origen de la causa de esta tragedia (…), con absoluta transparencia y absoluta claridad, lo pondremos en conocimiento de la opinión pública», indicó desde Adamuz.
También anunció tres días de luto oficial entre el martes y el viernes por este «día de dolor para toda España».
Los primeros elementos de la investigación apuntan a que los vagones traseros del Iryo descarrilaron, y a continuación el otro tren, que venía en sentido contrario, colisionó contra ellos.
«La cabecera del tren que circulaba de Madrid a Huelva ha impactado, esto es lo que de momento sabemos, con uno o varios de esos coches que se habían cruzado», explicó en la madrugada el ministro de Transporte de España, Óscar Puente. El impacto fue tan violento que los dos primeros vagones del Madrid-Huelva salieron despedidos, indicó.
Por su parte, Juanma Moreno Bonilla, presidente de Andalucía, donde se encuentra ubicada la provincia de Córdoba, explicó el lunes que ahora se espera que “se pueda instalar la maquinaria pesada, que son las grúas, que puedan levantar prácticamente el vagón uno, dos y tres del Alvia (de la compañía Renfe), que es el tren que se ha llevado la peor parte».

Imagen del lugar del choque ferroviario en Adamuz, escenario de escenas de pánico, gritos y frenazos bruscos, según relataron los supervivientes.
«Previsiblemente, cuando se levante podremos encontrar [más] personas fallecidas», advirtió.
En esa línea, el ministro Puente subrayó también el lunes que la cifra de víctimas “no es definitiva” y calificó el accidente de “tremendamente extraño”, pues ocurrió en una una vía «completamente renovada».
También indicó que el tren era “prácticamente nuevo”, con unos cuatro años de antigüedad. «Todos los expertos en materia ferroviaria (…) están tremendamente extrañados del accidente», añadió.
«El fallo humano está prácticamente descartado», aseguró de su lado el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, en la radio pública, describiendo un accidente en «circunstancias extrañas». Tampoco parecía tratarse de un problema de exceso de velocidad, valoró, ya que en este tramo de vía con circulación limitada a 250 km/h, uno de los trenes iba a 205 km/h y el otro a 210 km/h.
Por otro lado, la compañía Iryo informó de que el tren accidentado fue fabricado en 2022 y que superó su última revisión el 15 de enero, conforme a los protocolos de mantenimiento.

El impacto entre ambos trenes provocó el descarrilamiento y la expulsión de varios vagones, dejando una escena descrita por testigos como “una película de terror”.
Complicaciones en las labores de rescate
La zona donde ocurrió el accidente es de difícil acceso, lo que obligó a desplegar medios especiales de emergencia para llegar al punto del impacto y evacuar a los heridos atrapados en los vagones. Así lo explicó a la televisión pública Íñigo Vila, director de emergencias de la Cruz Roja Española, quien detalló los desafíos de las labores de rescate.
Horas después, este lunes, Vila indicó a la RNE que tras finalizar la evacuación y atención sanitaria de heridos e ilesos, el operativo de Cruz Roja se centra ahora en acompañar a los familiares de las víctimas. Según ha detallado, “en este momento, después de toda la evacuación, lo estamos adentrando en el apoyo psicosocial a todas aquellas familias que se están acercando buscando información”.
Justamente, la angustia se extiende entre quienes buscan a sus seres queridos a bordo de los trenes. Ricardo Chamorro Cáliz, de 57 años, iba en uno de ellos y desde el accidente no se ha logrado contactar con él. Su esposa se ha desplazado a Córdoba y su hijo ha salido desde Salamanca para intentar localizarlo.
“Lo ha buscado por todos los hospitales de la ciudad, pero no está en ninguno”, explicó una amiga de la familia a El País, mientras las redes sociales se llenan de llamamientos desesperados.
Türkiye envía condolencias a España
Türkiye, por su parte, expresó el lunes sus condolencias por el accidente ferroviario en España. A través de un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores señaló: «Lamentamos profundamente la pérdida de vidas como consecuencia del accidente ferroviario ocurrido ayer (18 de enero) en Adamuz, España».
La declaración también deseó una pronta recuperación a los heridos.
Fuente. Redacción y TRT Español
