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Editorial: Captura, Soberanía y Posible Escenario 

Ante una eventual captura de Nicolás Maduro, es previsible que numerosos sectores de izquierda reactiven el argumento de la “defensa de la soberanía”. Para no aceptar sin cuestionamientos ese relato, es indispensable volver a una definición básica: desde el siglo XVIII, la soberanía dejó de residir en la figura del monarca para recaer en el cuerpo del pueblo. En consecuencia, cuando una élite cerrada —encarnada en figuras como Maduro, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López y los hermanos Rodríguez— se apropia del poder, oprime a la mayoría y empuja a más de siete millones de ciudadanos al exilio, no puede hablarse de un pueblo soberano. Se trata, por el contrario, de una nación despojada de su soberanía real.

Conviene además subrayar que el régimen no ha sido desmantelado. Persisten intactos varios de sus tentáculos de poder, entre ellos el más peligroso: el control de grupos armados irregulares —no del Ejército Nacional como institución— sostenidos por redes vinculadas al narcotráfico y a estructuras criminales transnacionales. La eventual captura de un líder no equivale, en los hechos, a la neutralización del sistema que lo sostiene.

En este contexto, es fundamental precisar el concepto de soberanía. Venezuela no es su cúpula dirigente ni su aparato estatal; Venezuela es su pueblo. Cuando se proclama que “no podrán contra Venezuela”, en realidad no se alude a la ciudadanía, sino al Estado entendido como un entramado burocrático que monopoliza la fuerza. Las elecciones del 28 de julio de 2024 dejaron un hecho político contundente: el pueblo venezolano votó por un presidente. Los resultados fueron adulterados —en términos simples, robados—, y existen pruebas documentales de ello en las actas divulgadas por el movimiento liderado por María Corina Machado.

¿Se viola el derecho internacional?
No. El derecho internacional contempla la posibilidad de intervención contra un gobierno extranjero cuando media la solicitud de un gobierno legítimamente electo. Existen precedentes claros, como operaciones militares solicitadas por gobiernos reconocidos para enfrentar organizaciones terroristas. En ese marco, una eventual solicitud de apoyo por parte del gobierno electo de Edmundo González otorgaría legitimidad jurídica a dicha intervención. Asimismo, es necesario aclarar que la captura de Maduro no implica, por sí sola, un cambio inmediato de régimen: figuras clave como Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello continuarían dentro del país, conservando el control efectivo del aparato gubernamental, por lo tanto, lo único que puede suceder es que DELSY RODRIGUEZ asuma la presidencia mientras entran en disputa con Diosdado, esto puede desquebrajar el régimen por dentro y verse forzados a una negociación para su salida pacífica.

En conclusión, la soberanía de un país se pierde cuando un grupo oligárquico gobierna de espaldas al pueblo, lo oprime y lo expulsa, independientemente de su signo ideológico. Bajo esa premisa, una eventual caída del régimen chavista no representaría una vulneración de la soberanía venezolana, sino, precisamente, la posibilidad de su recuperación.

Efemérides

El 3 de enero de 1990, Noriega se entregó al ejército estadounidense; al día siguiente subió a un avión procedente de Miami, donde al llegar fue recluido en el condado de Miami-Dade en espera de juicio.

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