Población en situación de calle en la capital creció 150% en una década y ya roza las 2.300 y 3.000 personas
La población en situación de calle en la capital costarricense ha experimentado un crecimiento significativo en la última década. Datos recientes señalan que el número de personas que viven en esta condición aumentó cerca de un 150%, alcanzando actualmente casi 2.300 a 3.00 habitantes, lo que plantea nuevos desafíos sociales, institucionales y humanitarios, especialmente en lo que respecta a la atención de adultos mayores.
El fenómeno, que se concentra principalmente en el centro de la ciudad y en algunos distritos con alta movilidad urbana, refleja cambios sociales profundos relacionados con el acceso a vivienda, empleo, salud mental y redes de apoyo familiar.
Un fenómeno en expansión
Según estimaciones institucionales y estudios sociales, hace aproximadamente diez años la población en condición de calle en la capital se situaba en alrededor de 900 personas. El crecimiento sostenido durante este periodo ha llevado a que la cifra actual se acerque a 2.300, evidenciando una tendencia que preocupa a autoridades municipales, organizaciones sociales y especialistas en políticas públicas.
Este aumento no solo se refleja en el número de personas, sino también en la diversidad de perfiles que integran esta población. Mientras que anteriormente predominaban hombres adultos en edad laboral, hoy se observa una mayor presencia de adultos mayores, mujeres y personas con problemas de salud crónicos o adicciones.
Especialistas señalan que el fenómeno responde a múltiples factores estructurales, entre ellos el encarecimiento del alquiler, la precarización laboral, la ruptura de redes familiares y la falta de sistemas de protección social suficientes para determinados grupos vulnerables.
Adultos mayores: el grupo más vulnerable
Uno de los aspectos que más inquieta a las instituciones es el crecimiento del número de adultos mayores en condición de calle. Para esta población, la vida en espacios públicos representa riesgos adicionales, ya que suelen enfrentar problemas de salud, movilidad limitada y mayor exposición a enfermedades.
Además, muchos de ellos carecen de pensiones o ingresos estables, lo que dificulta que puedan acceder a vivienda o servicios básicos. En algunos casos, la situación se agrava por el aislamiento familiar o la ausencia de redes de apoyo.
Organizaciones sociales que trabajan directamente con esta población advierten que los adultos mayores requieren atención diferenciada, con servicios especializados de salud, alojamiento temporal y programas de reintegración social adaptados a su realidad.
Presión sobre servicios sociales y municipales
El incremento de personas en situación de calle también ha generado una mayor presión sobre los servicios sociales y municipales. Programas de atención, albergues temporales, comedores comunitarios y brigadas de asistencia reportan una demanda creciente.
Las autoridades locales han señalado que el abordaje del problema requiere coordinación interinstitucional, ya que involucra áreas como salud pública, seguridad, asistencia social, vivienda y políticas laborales.
Entre las medidas que se analizan o implementan se incluyen programas de rehabilitación, acceso a albergues, atención médica, acompañamiento psicológico y estrategias de inserción laboral. Sin embargo, especialistas coinciden en que estas acciones deben fortalecerse y ampliarse para enfrentar el crecimiento del fenómeno.
Un desafío social complejo
El aumento de la población en situación de calle no es un fenómeno exclusivo de la capital costarricense. Varias ciudades de la región y del mundo han reportado incrementos similares en los últimos años, asociados a factores económicos, demográficos y sociales.
No obstante, expertos señalan que cada ciudad presenta dinámicas propias, por lo que las soluciones requieren diagnósticos locales precisos y políticas públicas sostenidas en el tiempo.
En el caso de la capital, el desafío se centra en combinar atención humanitaria inmediata con políticas estructurales, como el acceso a vivienda asequible, programas de salud mental, apoyo a personas con adicciones y mecanismos de protección para adultos mayores.
Mientras tanto, organizaciones sociales y autoridades coinciden en que la magnitud del crecimiento registrado en la última década evidencia la necesidad de redoblar esfuerzos para prevenir que más personas caigan en situación de calle, al mismo tiempo que se buscan soluciones dignas para quienes ya viven en esa condición.
Fuente. Redaccion

