Durante el rezo dominical del Ángelus, pronunciado al mediodía desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico del Vaticano, el papa León XIV expresó su profunda preocupación por la situación en Irán y el riesgo de que el conflicto se expanda a otros países de la región.
Ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el Pontífice lamentó que continúen llegando noticias “profundamente desoladoras” desde esa parte del mundo. Señaló que, además de los episodios de violencia y devastación, el clima generalizado de odio y temor está alimentando la inquietud de que la guerra se extienda, lo que podría arrastrar nuevamente a la inestabilidad a varios países del Medio Oriente, incluido el Líbano.
El Obispo de Roma invitó a los católicos de todo el mundo a unirse en oración para pedir el fin de la violencia. “Elevemos nuestra humilde plegaria al Señor para que se silencien las bombas, callen las armas y se abra un verdadero espacio de diálogo donde se escuche la voz de los pueblos”, exhortó.
Asimismo, confió esta intención a María, Reina de la Paz, pidiendo que interceda por quienes sufren las consecuencias de la guerra y que guíe a los corazones hacia caminos de reconciliación y esperanza.
Las declaraciones del Papa se suman a advertencias recientes de la diplomacia vaticana. El pasado 4 de marzo, el secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, alertó sobre los peligros de las llamadas guerras preventivas, poco antes de que comenzaran los ataques de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní.
En esa ocasión, Parolin afirmó que en el actual conflicto “la justicia parece haber sido sustituida por la fuerza”, señalando además que la primacía del poder y el egocentrismo están imponiéndose de forma preocupante, lo que debilita el derecho internacional y el multilateralismo.
Un día antes del inicio de los bombardeos contra varias ciudades iraníes, el papa León XIV ya había advertido, también durante el Ángelus, que la escalada militar podría convertirse en una “tragedia de enormes proporciones” con el riesgo de conducir al mundo hacia “un abismo irreparable”.
A comienzos de este año, el Pontífice había manifestado una inquietud similar durante un encuentro con embajadores acreditados ante la Santa Sede. En esa ocasión afirmó que la diplomacia basada en el diálogo y el consenso entre naciones está siendo reemplazada cada vez más por una diplomacia de fuerza impulsada por individuos o alianzas de poder.
El cardenal Parolin retomó esa reflexión el pasado miércoles, al condenar la idea de que la paz solo pueda alcanzarse tras la destrucción total del enemigo. Según el secretario de Estado vaticano, es imprescindible fortalecer las instituciones internacionales y promover normas supranacionales que permitan a los Estados resolver sus conflictos de forma pacífica mediante la diplomacia y la política.
“Debemos trabajar para que el estruendo de las armas se detenga cuanto antes y las negociaciones vuelvan a ocupar su lugar”, concluyó el purpurado.
Fuente. Redaccion con informacion Prensa Latina.

