GEORGETOWN, Guyana — En un momento clave para la economía energética de América del Sur, Guyana se perfila como uno de los países con mayor crecimiento petrolero del continente, impulsado por grandes inversiones internacionales y un dinamismo productivo que contrasta con la situación actual de su vecina, Venezuela.
La pequeña nación caribeña —con poco más de 800.000 habitantes y surgida como productora de petróleo en 2019— ha visto cómo su industria hidrocarburífera se transforma en el motor principal de su economía. En los últimos años, la producción offshore en el bloque Stabroek, liderada por un consorcio encabezado por ExxonMobil junto con Chevron y la china CNOOC, ha crecido de forma acelerada, superando los 900.000 barriles por día y con planes de alcanzar 1,15 millones en un futuro cercano.
Este crecimiento, que ha colocado a Guyana entre los países productores con mayor expansión fuera de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), ha sido acompañado por esfuerzos estatales para diversificar su infraestructura energética y atraer inversiones en proyectos relacionados, como gas natural y energía hidroeléctrica.
Un vecindario energético que cambia
Al mismo tiempo, expertos geopolíticos señalan que el auge guyanés coincide con una etapa de reducción de las tensiones políticas con Venezuela, un país que durante años mantuvo una disputa territorial con Guyana sobre la región del Essequibo, área rica en recursos naturales que Caracas reclama como propia.
Esta disputa, que llegó a elevarse a instancias internacionales y a episodios de confrontación diplomática y militar en años recientes, ha mostrado señales de estancamiento —si no de retroceso— tras los acontecimientos políticos recientes en Venezuela y el cambio en el escenario geopolítico regional. Notablemente, algunos analistas coinciden en que la presión internacional y los cambios en la política del país petrolero vecino han contribuido a aminorar la incertidumbre que antes afectaba a las inversiones energéticas en Guyana y en la región.
Aunque el largo conflicto sobre el Esequibo sigue bajo revisión en la Corte Internacional de Justicia —y Venezuela no reconoce plenamente esa jurisdicción—, la percepción de menor riesgo ha incrementado el interés de los inversionistas y de las grandes petroleras en continuar y ampliar sus operaciones en aguas guyanesas.
Guyana frente a Venezuela: dos trayectorias petroleras
Mientras Guyana se instala como un foco de crecimiento en la industria energética, Venezuela enfrenta todavía retos en la recuperación integral de su propia producción de petróleo, a pesar de que recientes decisiones de política interna y cambios regulatorios buscan incentivar inversiones extranjeras y relanzar su sector.
A diferencia del auge sostenido y proyectado en Guyana, Venezuela ha visto su producción históricamente disminuir desde sus niveles más altos, y aunque existen proyecciones de recuperación para 2026, el ritmo de esa recuperación y su impacto en el mercado global sigue siendo incierto.
Un futuro energético en juego
Economistas y analistas subrayan que el impacto del crecimiento petrolero de Guyana no se limita al sector energético: ha transformado las expectativas económicas del país, situándolo entre los de mayor tasa de expansión del mundo y consolidando un nuevo rol geoestratégico en materia de suministro global.
Sin embargo, advierten que esta bonanza también trae retos, entre ellos la gestión de ingresos, la sostenibilidad ambiental y la estabilidad geopolítica regional. El equilibrio entre crecimiento económico y gestión responsable de recursos será clave para que Guyana pueda convertir su auge petrolero en un desarrollo duradero para su población.
Fuente. Redacción con información de Agencias.

