NICEA, Turquía — En un acontecimiento cargado de simbolismo para el cristianismo mundial, el papa llegó hoy a la antigua ciudad de Nicea, lugar donde en el año 325 d.C. se celebró el Primer Concilio Ecuménico, un hito que definió elementos centrales de la fe cristiana.
El pontífice visitó las ruinas del antiguo recinto conciliar, donde dirigió un breve mensaje resaltando la importancia de la unidad doctrinal y espiritual en un mundo que —según afirmó— “se encuentra profundamente dividido y necesitado de reconciliación”.
Durante su jornada, el papa fue recibido por autoridades religiosas locales y por representantes de distintas tradiciones cristianas. En su discurso, destacó el valor histórico de Nicea como punto de encuentro y diálogo:
“Volver a Nicea es recordar que la verdad se discierne mejor cuando el pueblo de Dios camina, conversa y ora unido”.
La visita incluyó un recorrido por sitios arqueológicos clave y una oración ecuménica en las cercanías del lago Iznik, donde el pontífice pidió por la paz global y el fortalecimiento de la comunión entre iglesias.
Analistas religiosos consideran este viaje como un gesto estratégico para impulsar nuevos puentes entre denominaciones cristianas, especialmente en el marco de los esfuerzos por revitalizar el diálogo interconfesional.
La agenda del papa en Turquía continuará durante los próximos días con encuentros con líderes religiosos, actividades pastorales y reuniones enfocadas en la defensa de minorías cristianas en la región.
